A una semana del día internacional de la mujer, una encuesta llevada por el Instituto de Opinión de la PUCP en el 2010[1] me ha llevado a la reflexión sobre los reales avances en la inclusión y participación de la mujer en el ámbito público y privado. A primera impresión, podemos señalar que el Perú viene realizando esfuerzos por un mejor acceso de la mujer al trabajo, a la educación y a la escena política. Prueba de ello, en la mencionada encuesta las percepciones de la población cuando se les pregunta si en la práctica la mujer tiene más, iguales o menos oportunidades que un hombre, un alto porcentaje considera como iguales las oportunidad de: conseguir empleo (59%), ganar un buen salario (62%), asumir un cargo público (64%) y acceder a una buena educación (80%).
Sin embargo, de estos datos podemos suponer dos situaciones. Primero, que los avances en materia de equidad e igualdad de oportunidades entre hombres y mujeres atienden al principio de “a mayores ingresos, mayor libertad”. Y segundo, que en un país en donde la mayoría la población tiene muy en cuenta la desigualdad que existe, ésta no puede solo considerar a la redistribución económica como su solución, sino que implica atender al desarrollo humano de manera integral, considerando el cambio de actitudes a través de la educación.
La hipótesis que planteo es que para que el cambio de la realidad en materia de la igualdad y equidad de género se haga efectivo, se debe asistir también al cambio de las costumbres y actitudes de parte de las mujeres y de los hombres, como reproductores del sistema patriarcal.
Veamos pues, los siguientes datos de la misma encuesta, en la que se señala que el 67% de encuestados considera que los peruanos somos muy machistas o bastante machistas, mientras que solo un 31% considera que los peruanos somos poco o nada machistas. ¿Cómo se interpreta esta realidad?
Si consideramos esta pregunta de acuerdo al nivel socio económico, los encuestados de los niveles A/B consideran que los peruanos somos muy machistas (77%) mientras que la cifra se reduce en 21 puntos (56%) en los niveles D/E, estas cifras se interpretan de la siguiente manera: A mayor nivel socioeconómico (tanto de hombres y mujeres) las personas cuentan con mejores oportunidades para el acceso al mercado, lo cual permite que las mujeres sean vistas como agentes de cambio y sostenimiento familiar, mientras que, en las familias de los sectores D/E prefieren mantener a las mujeres al ámbito privado junto a los roles domésticos que se le atribuyen; sin embargo, esta manera de ver las cosas no transforma el carácter instrumental de la mujer sino que contribuye con la inequidad en la que vivimos.
En un curso llevado con líderes sociales sobre el tema, sus respuestas (políticamente correctas) eran: “sí a la educación de las mujeres”, “sí al acceso igualitario al trabajo” y “sí la participación de la mujer en la política”. Pero, al escarbar en el campo de lo privado la respuesta era no, “no, mi mujer está para cuidar a mis hijos”, “no, mi mujer no puede tener amigos ni amigas”, “no, mi mujer no tiene tiempo para la política”. Asimismo, en el campo de lo íntimo y lo sexual, el “no” se hacía más tajante. Entonces ¿Qué sucede entre lo que se dice y se hace? la respuesta la podemos encontrar en el carácter privado de la vida de la mujer. En la encuesta al preguntarles sobre las competencias en la vida en el hogar, los encuestados terminan con este contundente dato. “¿En su hogar, quién se hace cargo de las siguientes tareas…?” De las respuestas, la gente considera como principal labor de la mujer el preparar la comida (68%), Lavar la ropa (53%), hacer compras al mercado (50%) y hacer la limpieza 47%.
Por ello, es necesario que para acabar con estas brechas se debe de abordar el problema directamente sobre las costumbres y actitudes de la población, volcando este tema -de interés público- en el cuestionamiento del rol de la mujer (trabajo muy bien llevado por las feministas) pero, incompleto mientras que las políticas públicas no incorporen al varón como sujeto víctima también del machismo.
wow! el proximo mes voy a empezar un curso de sociologia en la universidad! me muero de nervios!!! pensar que tendre q hacer algun reporte como el tuyo me hace empezar a temblar!!! decidi llevar ese curso porque desde que lei tu blog me intereso mucho la sociologia! asi que veremos q tal me va con eso!
ResponderSuprimirx otro lado... estoy de acuerdo en que muchos hombres tienen doble moral a la hora de la hora, he visto caso en donde padres de familia quieren que sus hijas estudien, tengan carreras, sean las ya no ya, pero que sus espossas madres de la hija sigan siendo una sombra!
el trabajo de la casa es de dos, y elc recer en distintos ambitos es personal y cada individuo de una pareja tiene el derecho de ser todo lo que pueda llegar a ser. si me rpeguntaran, yo diria que hay machismo en el Peru, pero porque lo veo quiza en tios viejitos, pero en mi caso personal no he visto machismo ni en mi casa, ni en otros jovenes de mi edad, es como que no se les ocurriria pedirle a una chica como yo que les hagamaos todo en una casa o que no nos preparemos en la universidad... asi que supongo que el progreso de las mujeres es algo que va cambiando poco o mucho despues de cada nueva generacion.
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ResponderSuprimircheap nolvadex
Hola Soleil. La verdad que te agradezco mucho tu comentario. De hace tiempo que no escribo por acá. Ando mucho por el twitter. Estoy seguro que te irá bien con tu curso de sociología. Cualquier cosa que desees escríbeme o contactame por el twitter mi nick es @mesones Un abrazo.
ResponderSuprimirConcuerdo en " ...para que el cambio de la realidad en materia de la igualdad y equidad de género se haga efectivo, se debe asistir también al cambio de las costumbres y actitudes de parte de las mujeres y los hombres ...". Deberia comenzar en casa, luego en el colegio. Para ello la base educativa es la que debe cambiarse.
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