Irving Goffman decía que las personas nos demostramos con distintos rostros según las ocasiones, y que así como uno asume un carácter que se puede transformar dependiendo del espacio y la circunstancia en la que uno se encuentre, ya sea expresado en nuestros modos de hablar cuando nos encontramos en el trabajo, en la escuela, con el jefe, o con otras personas.
Yo creo que sólo las personas pueden transformar sus formas de relacionarse, sino que la ciudad y las “cosas” que le rondan, también se configuran de distinto modo, y qué mejor ejemplo que el de Lima, que muestra su mejor rostro frente a las cámaras, frente a las cumbres; y que mediante asfalto, cemento y ordenamientos municipales, aparenta ser “moderna”, y que a gusto del visitante, coquetea con lo que ahora “es”.
Recuerdo que hasta antes de la construcción de la vía expresa de la avenida Grau, uno podía recordar ese conjunto de: comercios ambulantes, carretillas, carpas que te vendían caldos de gallina, choclos con queso, huevos de codorniz, jugos de naranja, y que le acompañaban personas que transitaban al lado de rumas de basura que se encontraban en las esquinas, los carros humeantes que te dejaban el smog impregnado al rostro, los delincuentes que transitaban a la espera de algún parroquiano distraído; y, decenas de vagabundos, limosneros y prostitutas de las
primeras cuadras que coqueteaban con todo aquel que pase por sus cuadras. Después de la construcción de la vía expresa la figura de Lima pareció haberse transformado, entonces uno camina y se percata que en la avenida Grau casi no transitan muchos omnibuses, uno baja la mirada y ve como los carriles que recorren la avenida se encuentran casi vacíos y que -a diferencia de décadas pasadas- no hay casi negocios ambulantes, mas que de los que se pueden acoger en algún negocio, y aparentan formalidad.
La pregunta de rigor es: ¿es que acaso la pobreza y el caos que había en esa avenida se ha transformado en un ambiente de calma? y que ¿la mayoría de pobres y ambulantes han desaparecido gracias a la bonanza económica que el país vive?
Camino pues (porque no hay mejor hipótesis que la verificable en el campo) separándome de esta avenida y llego a sus intersecciones. Mi respuesta se plasma en pasajes donde la pobreza y la informalidad conviven al lado de la delincuencia y que esos carros arrumados de la avenida Grau no han desaparecido, solo se han trasladado.
Esto es la tristeza del subdesarrollo –extraño sabor que me deja la desilusión de la modernización- Lima se ha enmascarado en algo que creemos moderno, con pistas, jardines y vigilancia constante; mientras tanto, la Lima invisible, es aquella que de noche, en la penumbra, retrocede y se sincera, donde en lo “oculto” sigue siendo aquello que vi de niño, esa Lima, la horrible.
1 meten floro!!:
Parafraseando a Ortega y Gasset : El hombre es su circunstancia. Nada más fáctico.
Viviendo en un país tercermundista el caretaje de nuestra capital le es indispensable al Gobierno de turno, la marginalidad es maquillada o en su defecto trasladada a un lugar en donde ¡no por favor !, no ofenda la vista de los filántropos turistas , que tienen la gentileza de venir a este país de "indios iletrados " a producir empleos, o algún burgués despistado...Lima la horrible? no lo creo...la administración , el sistema imperialista y la demás mierda ...eso sí!!y no sólo horrible: Execrable!
Que gusto topar con tu blog
Nos leemos (espero)
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